miércoles, 21 de octubre de 2009

De rebus competentibus

Cuando Sémele emprende su camino otoñal y las manzanas ya comienzan a tener color, Baco se deja ver en la vendimia pompeyana antes de pasar un día en una domus y celebrar el cumpleaños de Virgilio
Pero incluso en esos momentos siempre hay quien perturba a los clásicos, quien, perdido y desorientado en las bifurcaciones del nuevo laberinto cretense, niega las competencias básicas emanadas de las clásicas, pues al  no hablar la misma lengua en su interior sólo medra el desprecio por las lenguas, temeroso de convertirse en un profesor de pijama a rallas
¿Será porque llevamos 50 años de retraso sin un hilo de Ariadna que nos conduzca gimcaneando hasta lo mejor del laberinto otoñal? ¿Habrá que enviar a la Legio Ilicitana IV Victrix para que con la ayuda de Hermes, el Boss, resuelvan asuntos tan inquietantes? ¿Acaso será necesaria la fortaleza de Hércules da Rosa para demostrar la competencia de la ingeniería romana? ¿La incompetencia de quién ha provocado la falta de profesorado de clásicas en las Gymnesias? ¡Lástima que la incompetencia intelectual no la curen los modernos Esculapios ni el aguijón del nuevo Espartaco ni unos sabrosísimos dulces romanos, cocinados con todo el cariño!
¡Pobres vasos griegos incompetentes, las lágrimas de Eros sanarán tan nefandas heridas! Estas competencias educativas son para la competente gens classica que acudirá a la VII Jornada de Cultura Clásica de Sagunt o al V Fòrum Auriga o a las VI Jornadas de Filología Clásica de Málaga o las XX Jornadas Clásicas de Cádiz… en fin, si no fuera porque en ese momento me encontraba en las antípodas de las islas afortunadas, entretenido en una plaza…




1 comentarios:

Ricardo 22 de octubre de 2009, 0:14  

Como siempre, muchísimas por reseñar mis letras e ideas que, esta semana, han traído un buen debate. Un abrazo.

Publicar un comentario

  ©Template by Dicas Blogger.