miércoles, 9 de noviembre de 2011

Sueños en vela

Velando…
Con la IX Jornada ya a la vuelta de la esquina, incluso cuando con la ayuda de Tiresias has previsto lo imposible, raro es que no surja algún imprevisto, que no aflore una segunda nave debajo de otra, que descubras una nueva entrada a las galerías del acueducto o que alguien se ponga enfermo de un atracón de calabazas. Es fácil que encuentres a Helios llevando su ardiente carro demasiado lejos de la tierra, como si fuéramos los antiguos y desnutridos habitantes de Londinum. Incluso puedes olvidar felicitar a la familia Baebia en un día tan señalado. Y si te descuidas, te han bajado una metopa del Partenón para quitarte siglos de contaminación… Temes una incomprensible rebelión de los I.I., que en tu febril imaginación deciden establecer un gigantesco campamento estratégico con todas sus legiones, como si Saguntum fuera Westfalia… Esperas que el desagradable “de” no te traiga ni la depresión ni el desprestigio, aunque la despedida ronde cerca… Observas a lo lejos al Auriga y su Forum en la esperanza de que todo quede bordado “amb un fil d’or”. Pues cierto es que Roma está de moda literaria, aunque algunos intenten aplicarnos las disposiciones de Solón sobre la muerte, olvidando que de los clásicos se puede aprender infinitamente… Pides a Zeus que detenga el tiempo, no vaya a ser que el “niño griego” se vuelva un adolecente díscolo que tropiece con sus primeras letras. Le ruegas a Hera que mantenga unida a la familia de Diceópolis, mientras encuentra las soluciones a sus problemas… Dejas para más adelante disfrutar del Ara Pacis y la villa de Livia, pues los nervios recorren todo tu cuerpo desde las alitas talares hasta la punta de petaso… Ruegas a Lares y Penates que conserven íntegros todos los tejados, no vaya a desprenderse sobre alguna cabeza un par de tegulas rellenas de cursiva como erróneo castigo al uso de materiales con derechos de autor… Le susurras a Lisístrata que no enarbole la bandera de la rebelión, pues entre esta gens classica las mujeres siempre han sido visibles y necio sería quien pretendiera entender nuestra historia sin ellas… Piensas que alzarás la vista y frente a ti habrá dos Edipos y una gigantesca Esfinge
Pero todo esto no es más que un mal sueño, provocado por la entrevela… Pues nunca una jornada en Sagunto ha sido ni será un fracaso. Y la razón es muy sencilla: una gens classica que hace gala del lema “ludere et discere” y sin la cual ni Hermes sería capaz de conseguir nada.
Antes de empezar, gratias omnibus, porque ninguna jornada, ningún curso tiene sentido sin quienes componéis esta magnífica gens classica que sustrae un sábado a la familia para aprender a enseñar mejor.
Victoria concordia crescit!
GRATIAS et IN PROXIMUM SATURNI DIEM!

1 comentarios:

Isra 9 de noviembre de 2011, 18:45  

Cada miércoles te superas, divino Hermes. El sábado nos veremos porque tus I.I. allí estarán, como siempre, incondicionales y prestos a plantarle cara a quien ose rebelarse contra ti, pues nosotros nunca pecaremos de hybris (bueno, excepto quien tú sabes)

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