miércoles, 1 de junio de 2011

El principio de un final

Con el paso del tiempo y las Horas deslizándose sutilmente por nuestras aulas, este curso va llegando a su fin, aunque con las miradas muy vivas. Y es la gens classica de Segundo de Bachillerato la que inicia este éxodo de las aulas de los IES, para ella un éxodo definitivo, al menos en su dimensión de discentes. Con el inicio del fin vienen las despedidas, las alforjas cargadas de tesoros
Pero ni en las despedidas somos paupérrimos. En un curso donde el sabio Centauro lanzó la propuesta de ponerle voz a Homero y a Virgilio, muchos discipuli discipulaeque, incluso quienes masticando chicle a la antigua todavía están lejos del Bachillerato, siguen poniendo ahora su acento a la Odisea y a la Eneida. Pero que nadie desespere por no haber participado todavía… ¡quedan miles de versos por recitar!
Comienzan a quedar en la memoria los miles de discentes que ya han pasado por la Domus Baebia… ¡Por mi petaso, cuántos miles no se han extraviado en el camino y han sido dulcemente acogidos por la gens Baebia en su Domus, sin duda comparable a la Domus de Ariadna en Pompeya! Una Domus a la que nunca me cansaré de obsequiar, pues toda ella es el mejor regalo que la gens classica pudo recibir.
Pero al igual que Nyx siempre nos depara alguna novedad al dejar paso a Aurora, este principio del final nos obsequia con una representación de clausura del XV Festival de Teatro Grecolatino de Sagunto y con algo que a este mensajero vuestro le llena de alegría y de esperanza: ¡la vuelta de una amiga que sigue aquí!  Dignos acontecimientos ambos de un banquete ofrecido por Menandro y Plauto….
Comienza a fenecer un curso donde el plurilingüismo en familia ha cobrado un nuevo sentido para la gens classica, donde descubrimos asombrados cómo Olivia enseña latín a los más pequeños o cómo los Argonautas nos descubren los sencillos entresijos de la lengua de Jasón.
¿No habrá nada clásico durante el verano que se ya se anuncia? Nunca nada más lejos de realidad. Habrán multitud de cursos, de actividades, de viajes donde el espíritu clásico se bañe en las cálidas aguas del Mediterráneo… y para comenzar qué mejor que unas “Romanae disputationes” en la ciudad y lengua de Rómulo… en las que siempre podréis ayudaros con este Breve Lexicon Latino-Latinum.
Para mí parece que también comienza un tiempo de mayor tranquilidad, pues hasta Hermes necesita acompañar a Eolo de vez en cuando, aunque nunca dejaremos de velar los caminos que recorre la gens classica en cualquiera de los espacios de hoy…

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