miércoles, 18 de noviembre de 2009

Valeas, care amice!

Cuando todavía no se han secado las gotas de las clepsidras en la Domus Baebia y los ecos de la VII Jornada aún resuenan en los rincones clásicos y bajo las amplias alas de Pegaso, los dioses del Hades me recordaron mi labor de psicopompo ¡Día digno de ser marcado con una piedra negra! Y cuál fue mi sorpresa al tener que guiar a un viejo amigo, siempre con la sonrisa en los labios, al que Zeus esperaba hacía tiempo…
No os apenéis, mortales, pues Xavi Gómez continúa aprendiendo y enseñando en los campos Elísios y tiene como alumnos a un gran número de los Olímpicos. Os puedo asegurar que su espíritu está con toda la gens classica, animándonos con etéreo aliento.
En nuestro camino al Hades vimos pasar en dirección contraria al renacido Perseo, y hablamos, cómo no, de epigrafía y nos indignábamos ante la desaparición de los departamentos de clásicas en Andalucía, y recordando aquello de que "cuando las barbas de tu vecino veas cortar…". Me manifestaba también su pesar por no poder ver y escuchar a Carlos Cabanillas en las XXIII Jornadas de la SEEC de Valencia y Castellón. Pero le recordé que los residentes clásicos de los Campos Elísios tienen ciertos privilegios y que, si así lo deseaba, allí estaría…
En un alto en el camino, mientras jugábamos una partida entre pollos y pavos y disfrutábamos con el mapa poético de Grecia, se lamentaba de no haber tenido tiempo para unirse al video-meme lanzado por Iaenus y contar el por qué de su amor por las clásicas.
El trayecto nos dio para charlar sobre lo que no son los deberes 2.0 y de cómo la gens classica, víctima de tristes tradiciones, está llena de vida y dinamismo en su docencia y aprendizaje, tanto que es capaz de usar Javascript (extraña cosa para muchos docentes) para crear ejercicios de Athenaze o de crear el nuevo wiki Lingua Latina.

Conversábamos sobre el estado de las murallas de Tarraco, sobre la nueva Carthago Nova en 3D, sobre los nuevos premios de Innovación Educativa (clásicos, cómo no), cuando junto al Aqueronte demandó Caronte el preceptivo óbolo. Sacó un gran puñado de monedas mi compañero, tantas como amigos dejó entre los mortales…
Ya al otro lado y ante el feroz Cerbero, salió a recibirle Toni Vinyas que entre abrazos y lágrimas se encargó de guiarle hasta su lugar entre los más dichosos del Hades, pues ni Minos ni Radamantis ni Éaco tenían dudas en el veredicto.
Valeas, care amice!



2 comentarios:

virginia,  23 de noviembre de 2009, 20:17  

Siento haber leído tan mala notícia; caramba con los dioses; eso de "a quien los dioses aman , muere joven" no va con nosotros; realmente, una mala notícia, Hermes.

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