miércoles, 30 de abril de 2008

Miércoles, oh miércoles.

En las divinas mansiones todavía se escuchan los murmullos de admiración y sorpresa por los recientes Ludi Saguntini 2008. Dioses, diosas, ninfas, titanes, sirenas, sátiros..., en fin, todos los seres divinos están emocionados y no saben cómo agradecer tan enorme esfuerzo por la divulgación del mundo clásico. Me preguntan, ávidos de saber: "¿Cómo hace Ana Wiki esta muestra de agradecimiento? ¿Qué conjuro ha utilizado Titivillus en su taller?"
La respuesta está ahí, entre los Clásicos sin Fronteras, en ese extraño icor que recorre las venas de tanto mortal clásico, que difunden las TIC y las clásicas por las levantinas tierras, por Híspalis e incluso por las indómitas tierras del norte. Hay quien habla de las tres luces, pero aquí nos parecen los más brillantes rayos de Zeus, pues su fulgor ilumina hasta el profundo Tártaro.
Y lo que más asombra en estos lares es que estos rayos no se extinguen, sino que incluso continúan alimentándose sin Apicio o con tan solo un par de manzanas; que difunden la clásica moda primaveral entre visita y visita a la platónica Academia o a la biblioteca de Alejandría. Incurables son estos mortales que de un simple comentario ante una taza de oleoso brebaje surge una duda y de esa duda, una investigación, y de esa investigación un aclarador escrito sobre febrero y agosto. Osados son, pues ni compareciendo en los complejos tribunales atenienses se amedrentan ante la presentación de pruebas e infundadas acusaciones de homicidio, incluso del mismísimo Eratóstenes. Tanto entusiasmo inunda su ser que serían capaces de inaugurar de nuevo el Coliseo... para agasajar a la campeona del V concurso "El gran Julio César". Generosos son, pues no dejan de ayudar a quienes en latín quieren hablar y enseñar.
Las mismas Parcas se estremecen ante su futuro, pues aseguran que con sólo proponérselo capaces serian de cualquier cosa, de reconstruir el nuevo acueducto de Constantí, de asistir cual veloz Hermes a tantos lugares con clásicas actividades, de encontrar las tumbas de Cleopatra y Marco Antonio o de ceñirse la corona y el escudo de Alejandro Magno. Seguras están de que a más de uno de estos Clásicos sin Fronteras se les hace la boca agua pensado en las posibilidades de esta "domus crepundia".
Ebullición en el Olimpo, efervescencia de lo clásico, ese aire se respira en las aedes deorum et mortalium... Pero los dioses me reclaman más y más información. Así pues, antes de despedirme, quiero celebrar el nacimiento de una nueva asociación de profesores de clásicas, a la que los dioses seguro protegen, y dejaros con esta griega canción hasta el próximo miércoles...
"...et ceterum censeo Theatrum Saguntinum non esse delendum."

2 comentarios:

Ana 30 de abril de 2008, 8:15  

Estimado Hermes, hace tiempo que no te comento y eso hay que remediarlo :-)
Me alegra comprobar que poco a poco vas recuperándote del ajetreo de los últimos días, semanas, meses ... Ya no recuerdo la última vez que tuviste descanso. Sin duda, tu carácter divino te permite llevar con alegría este tute que los simples mortales no pueden soportar. Es admirable.
Muchas gracias por alegrarnos cada miércoles con tus palabras, ya no podríamos vivir sin ellas.

ADOLFO CONESA,  4 de mayo de 2008, 19:18  

Ya es oficial... www.domuscrepundia.blogspot.com

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