miércoles, 19 de septiembre de 2007

Un miércoles dialogado

¿Hay en el cielo, madre, algún dios más atareado que yo?

¡Hermes! No digas cosas así.

¿Cómo no voy a decirlas, yo que tengo que ocuparme casi en solitario de tantas cosas, y me encuentro repartido en tantos servicios? Según raya el día, tengo que levantarme a barrer la sala del banquete, disponer los tronos, dejar todo bien dispuesto a la vista de Zeus y llevar de parte suya los mensajes arriba y abajo, correteando de aquí a allá. Hoy mismo he de comenzar con las malas noticias para los clásicos mortales, ya que la Agenda de mis amadas Hespérides no verá la luz este año, pues los espíritus virtuales les han causado un gran mal, aunque los horologia Comenii sigan marcando las inexorables horas. Y si fuera poco, cuando Zeus me ordenó visitar Itálica e informarle de cuanto allí vi, no le gustó nada el abandono de tan insigne ciudad. Pero lo peor de todo es que, encima, soy el único que tampoco duerme de noche, pues es la parte del día en la que puedo ayudar a buscar el Templo de Augusto en Tarragona, visitar la fabulosa exposición sobre la cultura etrusca en el MAN, o la recién descubierta necrópolis romana en Cartagena. No me bastan, se ve, las labores del día, sino que además, a tiempo partido, me ocupo de negocios de mortales, como el III Simposio Extremeño de Clásicos, o aprender de buena maestra los instrumenta mortalia  para cocinar, en este caso el "Fornax". Y ahora mismo vengo de Beocia, donde la hija de Atamante, Atalanta, me ha rememorado los diferentes arrebatos de Hera y las víctimas de su cólera. Y sin un respiro me ha mandado a Almacelles, para echar un ojo a los textos oficiales de este ayuntamiento en la lengua de Virgilio, "y luego de ahí vas de paso al Limes del Imperio y visitas a Faeminus et Cansadus –me dice-, y después te acercas a Emporion a saber de Asclepio." Por el camino, me he encontrado a mi querida Navtica, que me contado cómo hacer macros en word para cuestionarios con Moodle . Me dice que asistido al alumbramiento de un nuevo blog de aula, La columna Lactaria, y que ha asistido al Magister Lluís en busca del alumno 2.0. Es septiembre y ya estoy agotado. Si me fuera posible, con gusto pediría que me vendiesen, como los esclavos de los Talleres de Sagunto.
Deja eso, hijo mío. Pues es preciso obedecer en todo al dios de dioses. Y ahora levanta el polvo hacia tus quehaceres, no vayas a recibir unos azotes por tu tardanza.
(Escondido tras una columna, Luciano escuchó este divino dialogo)







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